Reconciliación

Cuando sucede en ti este mensaje de reconciliación, has entrado al estado llamado Pablo. Entonces tú también dirás: «A partir de ahora ya no considero a nadie según el punto de vista humano.»

Reconciliación

Neville Goddard 10-12-1969

Traducción: Penchi Quirch para Aquiétate Elige Sé. 

Si yo te dijera quién eres realmente, te conmocionarías, pues en este mundo puedes estar atemorizado, limitado y lleno de dudas, pero aun así yo te digo que eres Dios mismo, el mismo Dios que creó y sostiene el universo. Cuando escuches esto por vez primera, sin duda te resistirás y creerás que quien hace esta afirmación no está en su sano juicio ya que la idea parece imposible. Pero yo te digo: Dios está en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo. Jesucristo está en ti como su plan de redención. Cuando despierta, su mensaje de reconciliación se te confía a ti para que lo transmitas a tus hermanos que están esperando, confundidos en el sueño en el que ellos mismos se han colocado.

Cuando sucede en ti este mensaje de reconciliación, has entrado al estado llamado Pablo. Entonces tú también dirás: «A partir de ahora ya no considero a nadie según el punto de vista humano». Aunque alguna vez consideré a Cristo según el punto de vista humano, ya no lo considero así de ahora en más.»

Como Saulo (el hombre dormido) Cristo es visto como una persona, alguien independiente y externo a él. Pero como Pablo, el hombre despierta al conocimiento de que Cristo es el plan de salvación de Dios y a partir de ese momento ya nunca más será visto como un ser humano.

Dios preparó el camino para que sus hijos desterrados volvieran a él. Cristo es ese camino. Si lees acerca de la serpiente que habló con Eva, del áspid que conversó con el faraón y de la experiencia de Daniel en la que el árbol se convierte en hombre ¿por qué te perturba escuchar que Cristo es un plan que tiene una voz? En la escritura todo se personifica. Un plan está hablando y te dice: «Yo soy el camino, la verdad y la luz, nadie viene al Padre, sino por mí». Esta es la escritura, y es algo completamente diferente de todo lo que un hombre puede sentarse a escribir.

En este mundo somos hijos de Dios que él desterró para un propósito. Cristo es su plan de redención que Dios preparó para reconciliar a sus hijos consigo mismo. Dios nos envió a un mundo de muerte, de horror y desesperación, sólo después de preparar un plan que nos llevaría de regreso a Dios mismo, ya que lo único que hay es Dios. «Oye Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es» . Sólo hay un cuerpo definitivo, un Espíritu definitivo, una esperanza, un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos. Al final todos constituyen ese cuerpo que es uno, un Espíritu, una esperanza, un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos.

Pablo estaba en su camino de encontrar a los llamados «hombres y mujeres del camino», para apresarlos y traerlos a Jerusalén, cuando sucedió en él que fue cegado por la verdad. Entonces él se defendió de los que no podían ver, diciendo: «No pueden probar nada contra mí, ya que nuestros padres nos enseñaron que Dios resucitaría a los muertos, y la escritura se ha cumplido en mí.» Yo te digo que todo ser -no importa lo que está haciendo, ha hecho o está planeando hacer- es Dios interpretando un papel, porque no hay nada más que Dios en el mundo.

Sé por experiencia que Dios es amor. Él es el amor que es indescriptible. Yo sé lo que es amar a un niño, a mi esposa, a mi familia y a amigos. Pero no puedo describir el sentimiento que me poseía cuando estuve en presencia del amor infinito y sentí su abrazo. En ese momento de incorporación yo supe que soy amor y aunque otros no lo puedan ver, llevo puesto el cuerpo del amor.

Ahora comparto mis experiencias contigo con la esperanza de que me creas, y voy a ir más allá y te diré que hay algunos aquí que no dejarán este mundo hasta que tú conozcas la verdad de lo que digo: que este camino es una serie de experiencias místicas en las que Dios se revela en acción para la salvación de sus hijos. Por este camino eres traído nuevamente a Dios como Dios mismo, y Dios es amor. Te dije que fui incorporado al cuerpo del amor. Esto es verdad. Esté despierto o dormido (según los estándares humanos) ése es el cuerpo que llevo.

Ahora bien, cuando das algo en espíritu no lo pierdes, sino que aumentas su potencia. Una noche en una visión di mis ojos inmortales a alguien, para que ella pudiera ver la verdad de la que hablo. La semana pasada ella compartió esta experiencia conmigo. Ella dijo: «Desperté en mi sueño escuchando música celestial que provenía de una habitación de la casa donde vivía con mi padre. Me levanté de la cama, entré al vestíbulo y miré hacia una sala contigua donde vi una bola de luz brillante sentada en un taburete tocando el piano. Dentro de esa luz estaba el esqueleto de un niño, y me dije: ‘Tengo que encontrar a alguien que atestigüe esto, porque sin un testigo Neville nunca me creerá'».

Bien, esta mujer vivía con su padre en su sueño. La Escritura nos dice que cuando Jesús fue acusado de dar testimonio de sí mismo -que, por lo tanto, no era tomado como cierto – dijo: «Vuestra ley establece que cuando dos hombres están de acuerdo en un testimonio, este testimonio es concluyente. Mi testimonio es cierto ya que no soy el único testigo. El que me envió, que es mi Padre, atestigua conmigo». El padre terrenal de la dama no es más que un símbolo de su Padre celestial, que es la causa de los fenómenos de toda vida. Deseosa de encontrar un testimonio de su experiencia, ella ve a su padre preparándose para ir a trabajar y le pregunta: «¿Oyes lo que estoy oyendo?» y él responde: «Sí, lo oigo». Entonces ella lo toma de la mano y lo lleva a la sala donde él también ve la luz brillante que enmarca el esqueleto de un niño, tocando el concierto celestial.

Teniendo ya su testigo, ella quería contármelo; pero cuando llegó a mi casa, su padre se había desvanecido y de pie junto a ella estaba su amiga Natalie, que no sabía nada de su experiencia. Sabiendo que mi esposa estaba durmiendo arriba, ella entró a mi sala de estar y se encontró con un jardín de flores. Yo estaba allí en un cuerpo de amor tan brillante que parecía el príncipe de la luz, mientras caminaba entre las flores y recogía un ramo de flores blancas para mi amor, que dormía arriba. La miré como si no la viera, y entonces ella supo que yo ya sabía lo que había venido a contarme.

He estado envuelto en el cuerpo de amor y sabía que aquel a quien le di mis ojos vería -antes de mi partida de este mundo- la verdad de lo que digo. El mundo es una sombra que contiene símbolos. Un padre terrenal no es más que un símbolo de nuestro Padre celestial. Alguien que ha experimentado el camino de la redención de Dios es enviado como mensajero de la reconciliación.

He experimentado este plan y sé que no voy a partir de este mundo hasta que alguien atestigüe la verdad de lo que he dicho. Ahora estoy envuelto en amor, vestido por la luz que la dama vio como el esqueleto de un niño. A través de los siglos, siempre el símbolo de Cristo ha sido el niño. Vestido en amor y habiendo experimentado el camino, puedo decir realmente: «Yo soy el camino, yo soy la verdad, yo soy la luz». Aquí vemos el camino de la redención tomando la forma humana y hablando al hombre como un hombre, pues el camino lleva al hombre a despertar y exteriorizarlo.

El camino hacia el Padre parece estar muerto, pero cuando tú entras, resucita. El Hombre es el camino Viviente hacia el Padre y cuando ese Hombre llega a su destino, él es Dios Padre. Entonces a ese individuo se le confía el mensaje de reconciliación. Aquéllos que estén más interesados en las cosas de este mundo, negarán el mensaje. Son los que desean un diamante, como el que recientemente se vendió por más de un millón de dólares. Millones de ellos en el mundo están más interesados en escuchar acerca de un pedazo de piedra que en el camino que he recorrido. Pero tú que estás aquí sabes del camino, porque te he dicho cómo -cuando entré al camino- lo activé, y sólo hay un camino de regreso desde donde estamos hasta donde estuvimos.

Éramos conscientes de ser Dios Padre antes de venir al mundo. Ahora como individuos, dejaremos este mundo y volveremos al Padre viajando por el camino que se estableció antes de que existiera el mundo. Teniendo preparado el camino para nuestro regreso, nos hemos dormido y ahora soñamos el sueño de la muerte. Ningún régimen ni posición del mundo nos puede hacer volver atrás, ya que sólo hay un camino por el que, a través de una serie de experiencias místicas, Dios se revela a sí mismo en acción para nuestra salvación. Dios trae a sus hijos desterrados de nuevo a sí mismo, haciendo que cada uno de sus hijos sea consciente de ser Dios Padre. Este es el destino de todos en el mundo.

Ahora que alguien ha dado testimonio de la verdad de la que hablo, estoy satisfecho. Una señora me vio vestido en poder y sabiduría, y ahora sé que alguien me ha visto vestido en mi perfecto ropaje de amor. Estoy por siempre en ese cuerpo, como estarás tú también cuando viajes el camino, pues tu destino es volver a ese cuerpo indescriptible de amor.

En el Salmo 82 leemos las palabras que Dios nos dice a nosotros, sus hijos desterrados: «Yo digo: Vosotros sois dioses, y todos Hijos del Altísimo, pero como hombres moriréis y caeréis como cualquiera de los hombres, oh príncipes.» Aunque todavía no lo sabes, eres un príncipe, destinado a despertar como Rey de todos y Señor de todos, porque al final sólo hay un Dios que contiene a todos sus hijos, quienes se reconocen a sí mismos como Señor y Padre de todos.

Yo te lo digo: cualquier don espiritual que tú entregas, no sólo se mantiene, sino que se expande más allá de lo que era. Si das amor, el amor aumenta. A pesar de que yo no puedo concebir un amor mayor que el que me abrazó -ya que parecía infinito- sin embargo, de alguna extraña manera, como toda recompensa de los hijos de Dios, el amor aumenta, al igual que la sabiduría y el poder. El amor no es realmente infinito; más bien es una iluminación que se expande por siempre.

Cuando pienses en Cristo, no pienses en un hombre sino en un plan de redención. Cuando lees: «Yo soy el camino, yo soy la verdad, yo soy la luz», no imagines a un hombre que hizo esta afirmación hace 2.000 años, ni le rindas adoración, pues la visión de un profeta es abreviada, siempre ve como presente lo que es futuro. El momento actual no retrocede al pasado, sino que avanza hacia el futuro.

Si crees en lo que te he dicho ahora, tu experiencia está avanzando hacia tu futuro. La Escritura, aunque se lea como si tuviera una antigüedad de 2.000 años, ha tenido lugar 2.000 años antes de eso, ya que el plan fue mostrado a Abraham en el año 2.000 antes de Cristo. Eso fue hace 4.000 años. La Escritura está siempre realizándose en sí misma, pues lo que está sucediendo ahora está ocurriendo continuamente, pero cuándo sucederá en ti, yo no lo sé.

Ahora bien, ningún don espiritual se da jamás en este nivel. Cuando le di a esta señora el don de mis ojos, por cierto no estaba aquí. Si tuviera la opción de elegir a quién se lo daría, habría sido a mi esposa o hija; pero desde este nivel no ejercía el control cuando di mis ojos espirituales a una señora que no conozco socialmente. Ella ha recibido el don y ahora sus ojos están interiormente abiertos hacia el mundo del pensamiento. Yo, como Blake, no descansaré de mi gran tarea de abrir los mundos eternos; de abrir los ojos inmortales del interior del hombre hacia el mundo del pensamiento; hacia la eternidad siempre expandiéndose en el seno de Dios, la imaginación humana. Le di mis ojos a ella y ella los compartirá espiritualmente con los demás, ya que fue con sus ojos espirituales que me vio revestido de Amor.

Cuando uno lleva puesto el cuerpo de amor, es incapaz de hacer nada excepto amor, y por lo tanto todo lo que esté en su presencia es inofensivo, porque el amor perfecto expulsa todo temor. En este mundo tememos a las fieras de la selva, pero cuando alguien se viste en el amor, nada puede hacerle daño.

En su visión, esta señora vio el esqueleto de un niño vestido de amor. Ezequiel habla del día en que todos los huesos muertos se levantarán vestidos por el amor, en el amor. Oyó la armonía de las esferas que formaban una bola de luz que cubría el esqueleto de un niño que tocaba el piano. Ese niño es el plan de redención, del cual ningún hueso se romperá. Sin pérdida de identidad, el cuerpo de amor se cimentará en esa pequeña estructura ósea.

Aunque ahora estoy vestido con un cuerpo carnal, ella sabía que yo era Neville. También sabía que yo era el príncipe de la luz y la encarnación del amor. Y su nombre, por cierto, es Sharon. En los Cantares de Salomón, él habla de «la rosa de Sharon, mi hermana y sin embargo mi amor». Entonces él menciona todas las flores que florecen en el mundo del hombre. Como símbolo de lo que está ocurriendo en el hombre, son el fruto que da el amor. Por eso cuando Cristo, el plan de redención de Dios, se completa en ti, te reconocerás a ti mismo como Dios, que es amor infinito.

Cuando lees en el libro de Juan que Dios es amor, no creas que estas son palabras ociosas; son palabras basadas en la experiencia. Dios es amor. La sabiduría y el poder son atributos de Dios pero Dios es amor y cuando Él te incorpora a su cuerpo, tú -su hijo desterrado- has regresado como Padre. ¿Te imaginas la emoción cuando caiga el telón sobre esta representación y todos los hijos hayan regresado en su ropaje de Dios Padre, que no es más que amor?

La armonía que esta señora escuchó en su visión, aun siendo bella, no puede compararse con la música de ese coro celestial que suena cuando dicen tu nombre y cantan tu redención. Volví a escucharla en 1946 y su belleza indescriptible permanece conmigo aun hoy. Aunque somos uno como Padre, somos distintos como hijos, y nadie puede tomar el lugar de otro. No puedo describir con palabras -debe ser experimentado para ser entendido- pero eres individuo para siempre, y sin embargo todos juntos formamos el único Padre.

Pues bien, el testimonio de uno no es aceptable, pero si dos concuerdan en un testimonio, la evidencia es concluyente. En la visión de la dama, ella vivía en una casa con su padre. El oyó lo que ella oyó y vio lo que ella vio, por lo que testimoniaría la verdad que atestiguó.

Cuando iba a contárselo al hombre que le mostró el camino hacia Dios, se encontró con su amiga Natalie. Aquí se cumple perfectamente la Escritura: «Yo os llamo amigos y ya no os llamaré siervos». Y la sala de estar a la que entró, no fue hecha por el hombre, sino por Dios. Era un jardín de flores en una preciosa vegetación. Yo estaba regando mi jardín, dándole luz y amor, y ella sabía que yo era el príncipe de la luz mientras recogía mis flores para llevarlas a mi amada, que estaba durmiendo arriba.

Todo el mundo debe despertar, y cuando lo hagan seguirán la misma ruta que he compartido contigo. Sólo hay un camino. No hay dos caminos hacia Dios. Hoy la gente enseña innumerables caminos, pero todos ellos son falsos. Sólo hay un camino, que se compone de una serie definida de experiencias místicas. El camino comienza con la resurrección, seguido por tu nacimiento desde lo alto. Cinco meses después, David revela tu Paternidad y las cortinas del templo (tu cuerpo) se corren y asciendes al paraíso. Y por último la paloma desciende sobre ti, dándote su sello de aprobación, el que dice que eres perfecto como tu Padre del cielo es perfecto, porque eres uno con tu Padre. Él es Santo y ahora tú eres Santo. Luego se te asigna un propósito de vida para tus años restantes, y es comunicar el mensaje de salvación: que Dios está en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo.

Cuando el camino de la redención te ha sido revelado, se te asigna el ministerio de reconciliación, de ser ministro de la palabra, mostrando a todos el camino desde el mundo exterior, de pecado y muerte, hacia el mundo interior de Dios y amor.

No desesperes. Estás destinado a despertar un día como Dios, quien creó y sostiene el universo. Y cuando todos Sus hijos hayan regresado, este mundo exterior llegará a su fin. El universo no tardará en disolverse, simplemente se esfumará.

Dejemos que nuestros científicos especulen en cuanto a su edad, que en realidad no tiene importancia. El mundo -incluso el sol y la luna- surgió como una gran explosión. Vinieron juntos para un propósito, y el único pequeño lugar que pudo albergar el gran experimento de Dios (que es una etapa) es esta tierra en la que estamos. Todos los hijos de Dios están aquí y todos regresarán a la misma esencia de la que proceden, que es Dios Padre.

Eres infinitamente más grande de lo que tú mismo puedes concebir. Esta noche puedes sentir envidia o aversión por alguien. Es porque no puedes ver detrás de la máscara que lleva; pero si pudieras verías a tu hermano, a quien amabas antes de desprenderte del Padre. Vas a regresar a ese mismo cuerpo del Padre, sólo que tu capacidad de amar estará incrementada debido a la experiencia de haber ingresado a este mundo de muerte. Estoy muy contento de regresar sabiendo que alguien me ha visto vestido con el cuerpo del amor, porque sé que es lo que soy.

Aunque el ojo humano no pueda verlo, siento este cuerpo todo el tiempo. Duermo en él y despierto en él todos los días, y me visto en este cuerpo mortal y permito que mis ojos se vuelvan borrosos, sabiendo que llegará el día en que me quitaré este cuerpo mortal por última vez y entonces me vestiré en un cuerpo de amor que es protección más allá de toda medida, porque en él todo temor es desechado y lo que no temes no puede dañarte.

Mira a Cristo, no como a una persona (aunque se necesitó hacerlo hombre para expresarlo). Mira a Cristo como el camino de la salvación que el Padre preparó antes de que existiera el mundo. Cristo es un camino que lleva desde este mundo exterior hacia el mundo interior, porque el reino de los cielos está en el interior. Tú fuiste enviado fuera -o abajo, ya que son lo mismo- así como arriba y el interior son lo mismo. Cuando el Cristo resucitado fue concebido para decir: «Yo soy de arriba», estaba diciendo: «Yo soy del interior». Es de regreso a la interioridad hacia donde voy, de regreso a lo que no tiene circunferencia, pero se expande por siempre jamás. Sólo fuera de ahí existen límites.

Tú eres infinitamente grande y te estás moviendo hacia el descubrimiento de esta verdad. En la visión de esta señora, ella vivía con su padre, que oyó y vio lo mismo que ella. Luego, mientras se trasladaba hacia mi casa, él desapareció y apareció su amiga para presenciar el jardín. Hemos salido de un jardín y regresamos a un jardín, pero cuando volvemos somos plenamente conscientes de ser amor.

Ahora, entremos en el silencio.

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