Preguntas y Respuestas. Neville Goddard.

El plan de Dios existía «Antes de que el mundo existiera». 

Serie de preguntas y respuestas realizadas luego de la conferencia del día 15 de julio de 1970.

Traducción Penchi Quirch para Aquiétate Elige Sé.

Pregunta: ¿Crees en la teoría de la evolución?
Neville: No, no creo en la evolución en cuanto al poder creativo de Dios. Yo creo en la evolución sólo en cuanto a los asuntos de los hombres. En lugar de arar el campo con mis manos, ahora uso un tractor. Eso es evolución. En lugar de caminar para recorrer el país, ahora puedo tomar un vuelo y llegar a destino en cuestión de horas. En lugar de atravesar el océano y grandes masas de agua en una balsa, ahora utilizo el impulso de la energía atómica. Todo esto es evolución en los asuntos de los hombres, pero no en la creación de Dios.

El plan de Dios existía «antes de que el mundo existiera». No es un pensamiento de emergencia. Todo está hecho y hasta hoy no tenemos ninguna evidencia que sustente la teoría de la evolución ¡ninguna en absoluto! Aun así, es una teoría maravillosa, gloriosa y excitante, pero sigue siendo una teoría. No hay evidencia alguna que avale el hecho de que un pez se convirtió en otro animal y ese animal se convirtió en hombre, ninguna evidencia en absoluto.

Por lo tanto hablan de un «eslabón perdido». Bien, eso justifica todo: excitante y bellamente escrito, y entonces se lo hace de lectura obligatoria en todas las universidades y escuelas del mundo, y el hombre ha aceptado la teoría. Aunque no podemos leer en nuestras escuelas ¡la Palabra de Dios!

Llámalo una teoría también, pero nunca la leen ya que leen la otra teoría. Dicen que no se puede producir ninguna evidencia de la historicidad de Jesús, y no se puede. Pues bien, de cualquier modo, léanlo como teoría.
Si nos obligan a leer como un hecho lo que no tiene evidencia que lo respalde ¿por qué no podemos leer esto y llamarlo teoría?

Pero yo no acepto en absoluto la teoría de la evolución como un hecho. No es un hecho. En cambio sí, acepto la evolución en los asuntos del hombre. Pero no me digas que la pequeña herramienta llamada azada, de alguna extraña manera mutó y se convirtió en un tractor. El hombre hizo el cambio de la azada a un arado tirado por un caballo o por un buey, y luego realizó el cambio a algo aun mejor. También cambió su forma de navegar un bote. Todavía navega en un bote, pero el bote no sufrió una metamorfosis repentina y se convirtió en un barco a vapor. No, la imaginación del hombre concibió esta cosa extraña y a eso llamamos «evolución».

Cuando te paras en presencia del Señor Resucitado, ves al hombre, y él es Amor Infinito ¡Amor Infinito! Y tú nunca ejercerás Poder Infinito si antes no te has incorporado al cuerpo del Amor Infinito, ya que si tuvieras tal poder sin amor ¡podrías arruinar el universo! Así que nunca obtendrás tal poder hasta que seas incorporado al cuerpo de Amor y te vuelvas uno con el cuerpo del Amor. Pues aquel que está unido con el Espíritu se convierte en un único Espíritu con Él, y por lo tanto ejerces el poder a través del amor.
Pero evolución… ¡deja que la tengan! Yo dejaría que cada hombre tenga todo lo que quiera en este mundo. Deja que la tenga. Él tiene imaginación y tú no puedes evitar que la use. Hoy en día hay gente que ama la guerra, la excitación de la guerra. Un corresponsal de guerra necesita guerra. Para un soldado profesional, especialmente si es un oficial ¡lo más aburrido en el mundo es el tiempo de paz! Vaya, él es un hombre ambicioso que quiere más peso sobre sus hombros y no puede obtenerlo en tiempos de paz. Estos hombres viven largo tiempo, a menos que mueran o renuncien o desaparezcan.

No pueden ser ascendidos a un rango superior. Sólo hay una cantidad determinada de oficiales en cada rango. ¡No puedes tener innumerables generales de cinco estrellas! Entonces, mueren o tienen otra guerra o los matan o algo así.

Por lo tanto un hombre, si es ambicioso, quiere trascender lo que es. Si es empresario, quiere expandir su empresa cada vez más. No puedes culparlo, eso es lo que quiere. Si ha facturado un millón este año, quiere facturar dos el próximo año. Es parte del negocio. Cuando factura dos, no está satisfecho; quiere facturar cuatro. Y es totalmente correcto.

Bien, lo mismo sucede si estás entrenado, no en los negocios, sino entrenado como un soldado profesional. Cuando sales de una academia, egresas como teniente. No quieres seguir siendo teniente. O abandonas el servicio y te dedicas a otra cosa o, si permaneces en el servicio, ¡no quieres morir siendo teniente! No podrías afrontar los gastos de tener una esposa.

Pero si repentinamente se desencadena una guerra… Nuestro presidente, que era un general de cinco estrellas -el Sr. Eisenhower- cuando estalló la guerra creo que era comandante. Rápidamente, en tres años, ascendió a general de todos los ejércitos de Europa y entonces, con esa popularidad, no podía fallar en la conducción del país cuando todos estábamos en pie de guerra, y le dimos la victoria (electoral) a quien lideró el ejército. ¿Quién podía derrotarlo en esas elecciones? Así ascendió de comandante al rango más alto del Ejército, y luego de ahí a la posición más alta en nuestro país, y fue amado hasta el final. Fue profundamente amado. Todos lo amaban, aun aquellos que estaban en las antípodas de su imagen política también lo amaban. ¡Pero de comandante a eso en sólo unos pocos años!

Los tiempos de paz son lo más horrible para un soldado profesional, si es ambicioso. Ya lo ves, todas estas cosas suceden en el mundo de Dios. Usa tu mente, tu imaginación, y ten un noble objetivo, un amoroso objetivo. Y no permitas que nadie te diga que no tienes derecho a ello. ¿Por qué no tienes derecho? Si no has nacido en la riqueza ¿por qué no puedes ganarla? No hay ninguna razón por la cual no puedas ganarla. Algunos nacen en ella, y algunos la ganan y no existe ninguna razón en el mundo, tienen el mismo talento. Él te dio un talento y ese talento es tu propia y maravillosa imaginación humana.

Pero ten fe en Dios. Si tienes fe en Dios, tienes confianza en ti mismo, porque Dios y el hombre -el verdadero Hombre- ¡son uno sólo!

Verne Hanson: en uno de tus libros, Neville, creo que es «Feeling Is The Secret» (Sentir Es El Secreto), tú dices que debe haber un cambio de concepción para lograr un cambio de sentimiento, pero desde las conferencias nos dices que cuando escuchamos a otros decir que no pueden lograr algo por lo que sea, debemos usar nuestra imaginación para ayudarlos.

Neville: Sí, ciertamente. Lo repetiré.

Verne Hanson: Mi pregunta es la siguiente: si esa persona no cambia su concepción, ¿cómo podemos nosotros cambiarla por él?

Neville: Si comprendes que la gran confesión de la fe judía es: «Escucha, Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor es Uno», entonces miras al mundo y parece que hay miles de millones de personas, pero un día descubrirás que es sólo tu propio YO fragmentado. No existe “otro”. Todo el vasto mundo eres tú mismo «expandido». Si mi hija cae por las escaleras, como le sucedió cuando era niña, no la regaño. Me apresuro a recogerla, levantarla y consolarla. No digo: «Esto sirve para tu bien. Que aprenda su lección».

Un día le dije: «Tú quieres un perro. De acuerdo, tendrás un perro, pero lo sacarás y lo pasearás» pero ella no quería bajar dieciséis pisos -vivíamos en el último- hasta la calle y pasearlo, así que le permitimos tenerlo en el exterior del apartamento. Teníamos un bello jardincito en el exterior, de unos 30m², con plantas preciosas. Le dije: «Puedes sacar al perro para que tome aire allí, pero tienes que limpiar lo que ensucie». Luego de unos cuatro días el lugar no estaba limpio, así que le dije: «Tú sabes, Vicki, que puedes tener a tu perro pero el lugar tiene que estar limpio».

En ese momento no le pareció bien pero tenía que limpiarlo, así que salió con su escoba y su cubo y se puso a limpiar como loca. Tenemos tres largas puertas francesas, todas de cristal, y en su disgusto golpeó el vidrio y lo rompió. Yo no me quejé, sólo le dije: «Ya ves lo que hace la ira. Aprende tu lección. Sólo rompiste la puerta. La pondré de vuelta pero aprende tu lección ahora. Tu ira -tu emoción- fue lo que provocó esto. Pero se supone que debes limpiar este lugar. Lo sabes. Te dimos el perro; te permitimos tenerlo. Bien, pero tienes que cumplir lo que dijimos que era tu condición. Ella lo entendió y nunca lo ha olvidado.

Así que en su caso, si está herida no la culpo. Como padre suyo que la ama, no la culpo; pinto una imagen mental de ella tal como me gustaría que fuera y me convenzo de que ella es lo que creo y quiero que sea.

Ayuda tú a todos en el mundo. Cuéntales la historia: que pueden pararse sobre sus propios pies pero al final eres Dios y Dios es Uno y todo el vasto mundo eres tú «expandido». Todo el vasto mundo es sólo el Ser fragmentado. Pero lo haces empezando por ti mismo, ahí donde estés, y luego amplías tu círculo. Empieza con tu familia. Mi esposa y mi hija son lo más querido para mí, están en mi casa y son mi responsabilidad. Pero no puedo limitarlo sólo a eso. Tengo amigos, y de esos amigos a otros amigos, y otros y otros, y finalmente se lanza a todo el vasto mundo, abarcando razas y naciones, pues no puedo limitarlo sólo a uno. Pero empiezas por el círculo en el que estás. Y en tu caso o el caso de cualquiera que tenga esposa, debería estar donde está la esposa. O si se trata de una mujer, donde está el marido. Si hay hijos, naturalmente los hijos, y luego comienzas a expandirlo. Si uno no puede ayudarse a sí mismo, yo no diría: «Está bien, te sirve bien a ti». Tú entras y lo haces. Eres tú mismo expandido.

Como mencioné la primera noche, si me pica esta mano o su parte posterior, y yo ​​digo: «Tú me picas pero la otra mano no me pica, así que está bien»… Está bien si dejo que me pique y la otra mano la ayuda, pero si no lo hago ¿quién está sufriendo? ¡Yo! Yo estoy sufriendo, así que en lugar de sufrir porque me comporto como estúpido, hago que la otra mano la rasque ya que todo el vasto mundo soy yo mismo «expandido», y si no puedo en este momento, recurro a esto para hacerlo. Pero quiero que conozcas un principio. Es el principio del que hablo esta noche.

Siempre existen dos dentro de un hombre, y están en conflicto. La mente racional siempre está en conflicto con la imaginación.

Esa carta que me escribiste, que recibí la otra noche y leí con gran, gran interés porque todas tus cosas son perfectamente fantásticas y tus interpretaciones son maravillosas, pero la cita que mencionaste de Paul Brunton me pareció perfectamente estúpida. Ahí tienes a un hombre que nos dice que la mente crédula es una mente débil. Pero si no eres crédulo ¿qué rayos podrías hacer en este mundo? Yo no podría ir a la luna si no fuera crédulo y confiara en ello. No me atrevería a cortar un trozo de tela y creer que puedo convertirlo en un vestido si no fuera crédulo. Entonces ¿qué es lo que quiere decir? Es por eso que dije antes que el 99 por ciento de las cosas que se publican no me merecen atención. No puedo leerlas.

Él tiene un nombre y ha escrito todo tipo de cosas y habla de un Alma Suprema. Seguirá por siempre en la búsqueda de algo fuera de él y nunca en toda la eternidad lo encontrará, más que en sí mismo. Pero escribió libros y se venden porque son altamente publicitados. Cuando citaste eso, dije: «¡Mi señor!». Lo citaste al comienzo de tu carta pero, como te amo, leí toda tu carta y me encantó todo lo que dijiste sobre tus experiencias personales. Pero esa cita al principio me disgustó; la habría dejado ahí por ese prefacio. Si simplemente eso determinara lo que seguía, la habría dejado ahí, pero en tu caso no lo hice porque te estimo.

Una Dama: En este momento estoy expuesta a muchos jóvenes. ¿Cómo puedo corregir la forma en que se visten sin decirles directamente a la cara? (Esta pregunta no quedó muy claramente registrada en la grabación.)

Neville: Bueno, antes que nada, no sé qué han hecho ellos para disgustarte. Sé que muchos de ellos no se visten como nosotros pero no puedo culparte. Quiero decir, si esa es su elección de vestimenta, todo está bien. Sólo tengo que retroceder algunos siglos para encontrar en el mundo occidental que todos se veían de esa manera. Si retroceden y fotografían el mundo occidental de hace trescientos o cuatrocientos años, todos tenían barba y pelo largo y nunca se bañaban ¡nunca se bañaban! Un poco de perfume aquí y un poco de perfume allí y eso era todo. Pero no se higienizaban.

No puedo asegurar que no estén retrocediendo a ese mismo estado como en un círculo. A mí, por mi parte, me agrada la ducha diaria. Cuando el año pasado tuve más de 40 grados de temperatura por una gripe, aun así me tomaba una ducha diaria. Lo hacía sin que lo supieran mi esposa y otros miembros de la familia porque habrían protestado, pero no me sentía limpio hasta que tomaba la ducha. No intento decir que yo dicto el criterio que otros deberían adoptar. ¿Quién soy yo para dictar el criterio? No permitiría que nadie se arrogue el derecho de dictar el criterio para mí, por lo tanto no lo haría con otro. Me gusta afeitarme todos los días. Me gusta tener el cabello corto. Pero ¿por qué yo decidiría que tú debes hacer lo mismo?

Cuando estos niños vengan y te generen sentimientos extraños explícales, como una dama, la diferencia entre tu forma de pensar y la suya. Cierta vez estaba esperando el autobús en L.A., y dos de estos niños se acercaron, 18 años, pulgares hacia el camino y ningún automóvil se detenía. Pasaban como locos y los autobuses circulaban cada 20 minutos. Así que al menos pensé en ellos durante trece minutos. Entonces uno de ellos me dijo: «¿Podrías prestarme un centavo?»

Le dije: «No sé quién eres». No tienes ninguna garantía. No sé dónde vives. ¡Y quieres un préstamo! Si quieres un préstamo, debes demostrar que eres capaz de devolverlo. Tú no quieres un préstamo; me estás pidiendo que te dé un centavo. ¿Por qué no dijiste eso?

Él repuso: «Bueno, tengo que volver a la escuela y estudiar el idioma inglés».

Yo respondí: «Será mejor que lo hagas. Aquí tienes un cuarto» y le di un cuarto (25 centavos). Él decía: «¡Hombre, hombre! Eres un hombre amable». Y el otro me decía:» ¡Hombre, hombre, hombre! Eres un hombre amable.» Eso es todo lo que podía decir. Todo era «Hombre, hombre, hombre, hombre». Yo le propuse: «Será mejor que vuelvas a la escuela -si alguna vez fuiste- y cuando salgas podrás decirme realmente lo que quieres». ¡Quieres un préstamo, un préstamo de un centavo y sin garantías!

Pregunta: Neville, ¿hablarías un poco sobre los 40 días y 40 noches?

Neville: Bueno, verás, en la Biblia los números tienen su significado simbólico. Tienen múltiples significados. Cuarenta es la decimotercera letra del alfabeto hebreo. La letra es «MEM». Su símbolo es el útero de una mujer, el que da a luz.

Él entra aquí en el período de la creatividad. ¿Aceptará la prueba? Él acepta la prueba, pero sólo cumple las Escrituras desafiando su propia tentación. No es que lo tiente un ser fuera de él. Toda la historia se desarrolla en la mente del individuo. ¿Creeré lo que he escuchado esta noche? Entonces la prueba comienza. ¿Aceptaré lo que he escuchado esta noche y sacaré provecho de ello, o simplemente regresaré a casa? Entonces, él dijo: «Si eres el Hijo de Dios» haz esto, aquello y lo otro. No deberías probar al Señor. Si lo creo, ¿aceptaré las pruebas?

Una medianoche en la ciudad de Nueva York, estuve en un panel que duró toda la noche, y un profesor de filosofía de una universidad del Este me dijo: «Si lo que dices es verdad, que esa imaginación crea la realidad, entonces cambia este lápiz». Era un lápiz amarillo. «Vuélvelo rojo». Le contesté por la radio -todos sus alumnos escuchaban porque les dijo que iba a derrotarme-. Le dije: «Apártate de mí, Satanás. Eres un escarnecedor, y se me dijo que los escarnecedores vendrán en los últimos días y negarán y dirán: ‘¿Dónde está el que tiene que venir?’ Pero desde que el mundo es mundo, las cosas han seguido su curso tal como en el principio de los tiempos».

Él se sonrojaba cada vez más. Le dije: «Tú quieres que cambie esto pero yo no lo cambiaría por otro color distinto del que tiene». Si quieres convertirlo en otro color ¡ve y píntalo! Es así de simple. Si quieres que el amarillo se vuelva rojo, ve y píntalo».

No aceptes el desafío de nadie en el mundo. Todo está dentro de ti. El desafío viene desde dentro de ti. ¿Lo crees o no lo crees? No dejes que nadie te desafíe. Mas lo harán sólo cuando, dentro de ti, aún exista ese pequeño signo de interrogación, pero no lo aceptes.

Si tengo un resfrío, pues tengo un resfrío. Y muchos dirán: «¿Por qué deberías tener un resfrío?». Estoy en el mundo del César y el cuerpo decae, todos los cuerpos aquí decaen. Por tanto me resfrío como se resfría cualquier persona aquí. Y lo he demostrado: la gente siempre está demostrando algo. Hace unos años vinimos desde Nueva York hasta Chicago, camino a San Francisco, y una mujer corrió delante de nosotros y atropelló a mi hija que tenía solo tres años, la derribó en su camino para conseguir una mesa en el salón comedor. Levanté a mi pequeña Vicki, caminé en silencio hacia adelante y me senté a una mesa. Había muchos asientos y la mujer era una practicante de la Ciencia Cristiana en camino a una convención en Chicago y había “demostrado” una mesa. Ella había demostrado un asiento casi matando a mi hija. Bueno, yo no llamaría “demostración” a eso. Era una practicante encantadora y por la conversación supe que iría a la convención y les contaría cómo había demostrado un lugar en el restaurante. Encantador ¿no?

Bien, pero a mí no me interesa eso. Déjalos pasar a todos; habrá un asiento para mí y si no es así, esperaré hasta que se levanten. No llamo a esto «aplicar el principio».

Ella debe vivir en constante demostración de confusión. Y si sufre un resfrío se quedará en casa, donde nadie lo sabrá, y jurará por todas las biblias del mundo que nunca lo tuvo, ya que nadie lo vio. Si tiene dolor de cabeza, tomará un par de aspirinas. Nadie lo sabe, nadie sabrá nunca que tomó dos aspirinas para aliviar el dolor y cuando realmente no pueda ver, irá al oculista y él le dará unas buenas gafas y ella verá con esas gafas bonitas. Cuando tenga un dolor en la boca y el dentista le diga: «Sabes, hay que sacar esto», nadie sabrá que fue al dentista pero se lo sacará y tendrá un buen diente nuevo ya que Dios le dio al dentista la inteligencia para asistirla.

Por lo tanto ¿por qué probar alguna de estas estúpidas cosas? Me “visto” con este cuerpo. Ya tiene casi 66 años y está desgastado. Solía ​​ser muy, muy fuerte, inusualmente fuerte, pero luego de alcanzar su pico máximo, comienza a dirigirse hacia su desintegración completa.

Entonces, ¿qué estoy tratando de hacer? ¿Competir con jóvenes de 20 años? No tengo ganas de competir con apuestos jóvenes de 30 o 40 y pico de años. ¡Ya he pasado por eso!

Y llega el día en que la energía que se empleó en la generación gira y se dirige hacia la regeneración, cuando la serpiente dentro de mí apareció como un ser ardiente justo en mi cráneo, que es de donde provino. ¡Qué gozo entonces!

Sólo imagina poder decir, con total honestidad, «si trajeras al mundo entero de tres mil quinientos millones de hombres y mujeres y los pusieras a todos frente a mí, yo permanecería frío y completamente inmutable». Yo no siempre pude decir eso. Cuando la actitud se reduce a la generación, no es necesario que estés frente a todos, con uno solo sería suficiente. Pero de repente aparece y cambia por completo de la generación a la regeneración. Ahora revelar ante mí todo el vasto mundo, no me significa nada. Permanezco completamente inmutable porque las energías se han elevado donde antes descendieron. Todos fueron descendidos -ese ser ardiente- y simplemente nos volvimos locos, ejerciendo ese poder de mil y una maneras diferentes.

¡De repente vino ese rayo que me dividió en dos y allí, en la base, la sangre de Dios! Y me fundí con él y luego me convertí en él y como una serpiente ardiente se metió en el interior de mi propio ser; y a partir de ese momento dejó de existir toda la vasta cosa que antes me molestaba. Eso es paz, la única clase de paz en el mundo.

Pregunta de un hombre de la audiencia: ¿Cuál es el significado de la sentencia «Abajo con los de sangre azul»?

Neville: ¿Qué significa la sentencia » Abajo con los de sangre azul «? Sangre Azul en las Escrituras es el protocolo de la iglesia, el culto externo, la ceremonia; cualquier cosa externa es la sangre azul. ¡Abajo con toda esa adoración! No importa cómo lo justifiquen o que te digan que está bien. Se me ordenó borrar de mi propio ojo mental toda adoración externa. No importa lo hermoso que parezca ser ese boato, no está bien. No hace nada por el alma. Vas a la iglesia y un hombre reza en voz alta, y no puedes entrar en el Silencio. «Recemos» dice con voz solemne, muy solemne, y luego repite todas estas palabras. Eso no es lo que quieres. Fuiste a la iglesia a escuchar acerca de Dios. Y si vas a rezar, rezas por la recuperación de un amigo o la buena fortuna de un amigo o por tu propia recuperación y tu propia buena fortuna, y quieres algo muy tangible y presente. Y él guía toda esta pomposa, muy pomposa ceremonia y se persigna una y otra vez y hace una genuflexión y tú miras todo ese espectáculo. Él dijo: «Abajo con los de sangre azul.» ¡Abajo con toda la ceremonia, con absolutamente todos los ritos externos! Eso fue lo que oí.

La expresión «sangre azul» no tiene nada que ver con el orden social. Si lees las Escrituras, él nunca, ni siquiera una vez intentó cambiar la estructura social. Ni una sola vez encontrarás en parte alguna de las Escrituras que haya algún intento por parte de la figura central de la Escritura de cambiar el orden social. Había esclavos en esos días. No hubo declaración alguna sobre cambios de estructura. Él solo trajo el mensaje de Salvación, el mensaje de redención. Y el hombre ha confundido la idea y ha construido todo tipo de cosas peculiares al respecto.

Yo lo sé, cuando era niño en la Iglesia Episcopal, vaya ¡qué esplendor! Todos los niños pequeños venían con sus cuellos, las pequeñas gorgueras y las túnicas rojas. Oh, sin duda lucían muy bonitos para las madres que los veían. Recuerdo vívidamente cuando alguien le dijo a mi madre que sus hijos deberían estar en el coro y una vecina convenció a mi madre. Esta vecina muy seria y entrometida que siempre la aconsejaba, tenía dos hijos y no podía criarlos bien ¡pero pensó que podría decirle a mi madre cómo criar a sus diez! Entonces mi madre nos dijo: «Bien, tienen que ir y probarse para el coro».

Pero nosotros no queríamos coro; queríamos ir a jugar al fútbol o al cricket, jugar a todos los juegos, nadar, pescar ¡pero tuvimos que ir y probarnos para el coro! Yo estaba decidido a no tener voz y lo compartí con mis hermanos. Yo era el cuarto. Estábamos cuatro y todos estuvimos de acuerdo en que íbamos a fingir que nunca antes habíamos escuchado cantar. Entonces él tocó una nota en el órgano, tocó Do. Nosotros hicimos todos los sonidos del mundo excepto Do. Y él nos dijo: «¿No tienen oído? Inténtenlo de nuevo.” Intentamos esta, esa y la otra, ¡tú nunca en tu vida habrás oído esos aullidos! Entonces nos dijo: «Vuelvan y díganle a su madre que hice todo lo posible pero simplemente no tienen oído. Eso es todo.»

Bien –pensé- ¡esto es realmente divertido! Me divertiré un poco más antes de irme. Cuando estábamos a punto de marcharnos le hablé de Cecil, el mayor de mis hermanos, al Sr. Taggert, el organista: «Oh, Sr. Taggert, mi hermano Cecil sabe silbar».

¡El Sr. Taggert quería matarme! Todos explotamos de risa y Cecil no podía silbar porque no dejaba de reír, así que el Sr. Taggert se dio cuenta que era una broma y nos despidió. Pero cuando salimos ¡realmente quería matarme! Yo decía: «Él sabe silbar».

Verme vestido con esa túnica, bajando los domingos por la mañana… bueno, quería salir y empezar a silbar. Así simplemente derrotamos a esa vecinita en su jueguecillo.

Pero me fue dicho en términos muy claros «¡Abajo con los sangre azul!» Y no tiene nada que ver con nadie que sea llamado “de sangre azul” en el mundo. Si quieres sentir que tienes sangre azul, siéntelo. Hay personas en todos los ámbitos de la vida que sienten que están en lo más alto del estrato social. Está perfecto. Yo no lo cambiaría en absoluto. Déjalos en paz. Personalmente, nunca me he sentido inferior a nadie que haya conocido. Nunca en mi vida me he sentido inferior a nadie. Los admiro si tienen dinero, mucho más del que yo tengo. Tengo poco y ellos tienen mucho pero eso no significa que me impresionen. Además están aquellos que vienen al mundo y tienen todas las cosas bonitas del mundo. Los admiro, voy a sus casas y admiro todo lo bello que pueden permitirse, y sus piezas preciosas, pero eso no me hace sentir inferior a ellos. ¡Me siento uno con todos!

Mi doncella viene y limpia mi casa una vez a la semana. Me gusta mirar a Doris como una amiga. Es una amiga. Hablo con ella como lo haría con un amigo. Ella limpia mi casa y hace todas las cosas bonitas que yo no haría, por lo que la trato como a una amiga. No pienso que, porque alguien trabaja para mí, está por debajo de mí. Por otra parte no creo que, porque alguien tiene mil millones de dólares, yo debería pensar que es importante.

Como dijo alguien, creo que fue Lloyd George, él trató de presentar a la Cámara de los Comunes un proyecto de ley que suponía un cambio en la propiedad de la tierra en Inglaterra, y le dijo a toda la Cámara: «Ustedes saben, si son todos honestos consigo mismos, que cualquier inglés puede probar la propiedad de su tierra rastreando su ascendencia hasta el primero que la robó».

Bueno, eso es lo que encontrarás en todas esas cosas fabulosas, pero que yo no envidio. ¡Estoy totalmente a favor de ellas! Si tengo un dólar cuando muera, quiero que mi esposa lo tenga, si ella me sobrevive. Y si tuviera un millón, también quisiera que ella lo tenga. Si ella parte antes que yo, quiero que mis hijos lo tengan. Si ellos lo heredan, ¿qué hay de malo en ello? No veo nada de malo pues entra dentro del código de esa maravillosa ley que dice: «Haz a los demás lo que querrías que te hicieran a ti». ¿No te gustaría recibir un millón de dólares? ¿O lo devolverías? Bien, yo no lo devolvería. Lo tomaría. Pues lo mismo sucede con todas las leyes de herencia. Mi padre nos dio todo lo que pudo; nos dio a nosotros diez todo su patrimonio. Ninguno de nosotros se lo dio al gobierno, aunque lo recibimos sin pedirlo.

Pregunta de un hombre de la audiencia: ¿Puedes dar detalles de la técnica de detener la acción?

Neville: ¿Si puedo dar detalles de la técnica de detener el movimiento dentro del hombre? Señor, sólo puedo contarle la primera vez que sucedió en mí. Me encontré con una escena que parecía ser de hace unos ciento cincuenta años en los estados de Nueva Inglaterra. Por el modo de vestir de la gente pude deducir que eran de unos ciento cincuenta años previos a ese momento en que me sucedió a mí.

Parecía ser un domingo por la tarde y estaban comiendo, diría que aproximadamente a las 2 de la tarde. Pero me di cuenta por su vestimenta que era alrededor de ciento cincuenta años antes de ese momento -que fue hace unos veintititantos años- cuando ocurrió por primera vez.

Entré a un restaurante y había cuatro personas sentadas a una mesa, dos hijos de poco más de 20 años y sus padres, el padre y la madre. Un muchacho se llevaba la comida a la boca y la mesera entró por una pequeña puerta; estaba vestida con el mismo tipo de ropa de hace ciento cincuenta años: muy rígida y almidonada, con el cuello y las mangas almidonados y se la veía animada.

A través de la enorme ventana panorámica, yo veía caer las hojas. Era otoño y se podía ver las hojas cayendo lentamente. Vi pasar a un pájaro y vi al viento soplando sobre la hierba. Y aquí, un restaurante animado. En ese momento supe intuitivamente que si podía detener esa actividad que sentía dentro de mí, todo se detendría. Y, curiosamente, supe cómo detenerlo. Ahora tú quieres saber cómo hacerlo.

Sólo puedo decir que en ese momento, cuando te encuentras con una escena así, tú sabes, tú sabrás cómo hacerlo. Simplemente aquieté la actividad en mi propio cerebro, por así decirlo. Yo estaba en Espíritu. Aquí, mi cuerpo estaba sobre la cama. Sentí que algo en mí se detenía, pero mi conciencia estaba viva y completamente alerta. Sabía lo que estaba haciendo. Pero en ese momento, el chico que se llevaba la comida a la boca no pudo terminar de hacerlo. La camarera que caminaba, dejó de caminar. El pájaro que volaba, dejó de volar. La ondeante hierba se detuvo. Las hojas ya no caían. Todo se detuvo. Yo los examinaba y era como si todo estuviera hecho de arcilla. Entonces liberé la actividad en mí y el pájaro siguió su vuelo, la camarera continuó sirviendo la comida, el chico se llevó la comida a la boca y todo siguió su curso normal.

Esa fue mi primera experiencia de “vida en mí”. Antes de ese momento, no entendía esa afirmación de las Escrituras que dice: «Como el Padre tiene vida en Sí mismo, así también le ha concedido al Hijo tener vida en sí mismo».

Entonces supe lo que significaba tener vida en mí mismo. Lo creas o no, todo el vasto mundo es el individuo «expandido» y él ha animado ese vasto mundo pero no sabe cómo detenerlo o cambiarlo. Sólo puede cambiarlo pero sin detenerlo.

Puedes cambiarlo ahora trayendo a tu ojo mental a un individuo de tu mundo, y cambiándolo para bien. Puedes cambiarlo para mal si lo deseas, pero no lo hagas. Cámbialo para bien, porque él es «tú mismo expandido» y luego déjalo concebir un cambio de motivación en su mundo.

Pero llegará el día en que puedas inmovilizar todo el vasto mundo y cambiarlo motivacionalmente, y cambiará. Pero todo lo haces dentro de ti. Lo sientes en tu cabeza. Todo se siente en la cabeza. Es algo peculiar y puedo decirte cómo detenerlo aquí pero llegará el día en que probarás el poder de la Era venidera, como nos dijeron en el libro de Hebreos. Él «ha probado el poder de la era venidera» (Hebreos 6: 5, RSV1)

Y cuando eres completamente «nacido desde lo alto»… porque a menos que el hombre «nazca desde lo alto» no puede entrar en el Reino de los Cielos, y el Reino de los Cielos está formado por aquellos cuyos cuerpos están en completo control de los individuos que los usan. Y ese cuerpo tiene vida en sí mismo. Es decir, detiene y comienza cualquier cosa en el mundo. No tiene miedo porque todo es él mismo «expandido». ¿Cómo puede ser lastimado por su propio ser expandido si tiene el control de ese propio ser expandido?

Está en absoluto control pero nunca podrás utilizar este poder por completo a menos que primero te hayas incorporado al Cuerpo de Amor. Verdaderamente Dios es Amor ya que usar este poder sin amor, destruiría el universo. Pero a nadie se le otorga realmente el poder hasta que el Señor Resucitado lo llama y lo incorpora al Cuerpo de Amor. Así, siempre serás guiado por el Amor.

Pregunta de una dama: Neville, en la restauración dices que todos somos lo mismo. Nunca te escuché decir que se nace del vientre de la mujer en la restauración. (La pregunta no era totalmente audible en la grabación.)

Neville: La Biblia enseña que si no resucitas en esta sección del tiempo, entonces continuarás haciendo todas las cosas que haces ahora en esta sección del tiempo. Eso se afirma muy claramente en el libro de Lucas cuando dice «los sabios del momento, los saduceos, hacen una pregunta muy simple: «¿De quién será esposa esta mujer en la resurrección?» (Lucas 20:33) pues se casó con siete hermanos y no dejaron descendencia. Y la respuesta claramente establece que «los hijos de esta era se casan y se dan en matrimonio pero aquellos que se consideren dignos de alcanzar Esa Era, no se casan ni se dan en matrimonio porque son hijos de la Resurrección. Siendo hijos de Dios, no mueren más «(Lucas 20: 35-36) lo que implicaría que todo lo que hagan aquí lo harán allá a menos que resuciten.

Entonces si mueren aquí, se encontrarán restaurados a la vida allí, en esa sección de tiempo a la que van. Pero también envejecerán allí, como envejecen aquí. Mas no nacen allí desde el vientre de la mujer, nacen allí desde la tumba. Pero tú no vas a ninguna tumba, ya estás en la tumba cuando estás aquí. Estos cuerpos son nuestras tumbas.

La Dama: Bueno, esta es la forma más baja… (inaudible).

Neville: Esta es la más importante. Es el límite de la contracción. Este es el límite completo de contracción, el límite de opacidad. Aquí está la contracción. Los hombres mueren. Y tú y yo los vemos morir. Los vemos morir. Cremamos el cuerpo. Todo es polvo. Y sin embargo ese Ser nunca murió, ni para él mismo, ni para ella misma. Se restauran al instante, y muchos de ellos ni siquiera saben que han partido de este mundo, porque para ellos no han muerto.

¿Qué puedes pensar de una persona que está llena de vida -hablas con él, él habla contigo- y tú le dices que está muerto? Yo no les digo que están muertos. Les diría: «Usted murió en cierto momento y yo fui a su funeral, y el ropaje que vestía cuando lo conocí ahora está enterrado o cremado», según lo que yo sepa. Ellos lo negarán porque no están muertos y no pueden asociar lo que estoy diciendo con nada de lo que están experimentando, porque nunca experimentaron la muerte.

Los únicos que han experimentado la muerte son aquellos que los ven morir. Yo puedo ver morir a un hombre y enterrarlo o incinerarlo. Experimento su partida y lo llamo muerte, pero el que atravesó ese estado ¡no murió! Cuando es restaurado, él no sabe nada de haber muerto. Así que nadie realmente experimenta la muerte -excepto aquellos que ven al otro partir- y muchos de ellos ni siquiera saben que se han ido. Se sorprenden cuando les digo: «Fui a tu funeral». Y piensan: «Vaya, está loco».

Pero conoces la Escritura: «El hombre está loco». «Tiene un espíritu». «Tiene un demonio». (Juan 10:20). Y hay ámbitos en los que todos los hombres visionarios son considerados locos pero esto no es nuevo para mí y estoy por encima de ello. Cuando recién comenzaba, pasé por una librería donde exhibían mis libros y había dos señoras mirando imágenes de mis libros en la vidriera -unos pocos de mis libros- y una le decía a la otra: «¿Sabes quién es?» La segunda respondió: “No».

«Es el loco místico de la calle 38. Tienes que ir y escucharlo. Está loco como un sombrerero». Ella no sabía que yo estaba parado a su lado. Y dijo: «Deberías escuchar a ese hombre. Está loco pero no es violento.» Está muy bien. Me han llamado loco y que tengo un demonio desde el momento en que comencé en esta tarea porque es una locura que niegue la evidencia de mis sentidos y diga que no aceptaré sus dictados. No aceptaré la razón, está en conflicto con lo que quiero. Aceptaré mis sentidos si confirman lo que yo quiero en este mundo, pero si no lo confirman, los ignoro y asumo un estado en el que sé que todos mis sentidos lo confirman. Y me vuelvo al Conocedor, que es mi imaginación. Entonces un hombre que niega sus sentidos, ciertamente está un poco “tocado”.

De él decían: «Este hombre, del que conocemos a su padre y a su madre» (Juan 6:42), conocemos a sus hermanos y a sus hermanas y él nos dice que vino del cielo y que Dios es su padre y que él y Dios Padre son uno. Bueno, el hombre está loco y no lo sabe. Léelo en el libro de Juan. Está claramente manifestado.

Pregunta de una dama sobre la restauración a la vida en diferentes segmentos de tiempo. (Inaudible en la grabación)

Neville: Mira, creemos que la muerte termina algo y el nacimiento comienza algo, pero el tiempo es más grande que el pequeño, diminuto espectro que llamamos «sesenta y diez años». Es el mismo mundo, tal como este, y es este mundo.

El Año 3000 existe ahora, y el Año 1000 no terminó. Todavía existe ahora. He ido a partes del tiempo que el mundo piensa que han pasado y a otras que el mundo piensa que aún no han llegado. Pero lee el libro de Eclesiastés: «¿Hay algo de lo que se diga: Mira, esto es nuevo? Ya ha sido en épocas pasadas. Pero no hay memoria de las cosas pasadas, ni se recordará lo que vendrá después entre los que vendrán después «(Eclesiastés 1:10, 11).

En otras palabras, ya ha llegado. El «Juego» terminó. Todo ha terminado y ha llegado a su clímax.

Y así vinimos y entramos a la historia humana en ese extraño y misterioso ser que llamamos «Jesucristo». Y al final sólo habrá Jesús y tú eres Él. Pensamos ahora que estamos en 1970 y esperamos ansiosos el Año Dos Mil y ¿no sería maravilloso si vivieras en el año 2000 y celebraras el cambio de siglo? ¡Pero es ahora!

Puedes partir aquí, digamos, en el año 1990. No deseo alcanzar ningún 1990. En lo que a mí respecta, podría llegar esta noche. Pero no deseo, sinceramente, ir más allá de este momento en el tiempo, ninguno en absoluto.

Yo sé que, en mi propio caso, no volveré a la vida. Estoy entrando en la Nueva Era, vestido con este cuerpo con el que estoy muy familiarizado, que es un cuerpo perfecto en el cual -en su presencia- nada permanecerá imperfecto, nada. No necesitas nada en ese cuerpo y todo se hace perfecto porque estás vestido en ese cuerpo del Señor Resucitado. Pero todos los que no hayan tenido la experiencia serán restaurados, y si parten esta noche no necesitan encontrarse en el año 1970, un día después. Podrían encontrarse en el año 1000, si es el entorno más adecuado para el trabajo que aún debe hacerse en ellos, porque se puede hacer mejor en ese entorno que en el año 1971.

Todo completo es el juego más glorioso y maravilloso, y al final todos somos perfectos. Y como «hay un solo cuerpo, un espíritu, un señor, un Dios y Padre de todos» (Efesios 4: 4-6) no podemos alardear y suplicar que nos coloquen a uno por encima del otro.

Y te digo que tu cara será como la tuya, pero elevada al enésimo grado de belleza. ¡Imagínalo, una personalidad que nunca soñarías tener en este mundo! Tendrás cara humana como la tienes. Tendrás voz humana. Tendrás manos humanas. No preguntes más que eso. No podría describir la forma. Es luz, fuego; no hay nada que lo resista. Es, en sí mismo, la vida de todo lo que te rodea. Tú le das vida. Nada permanece muerto en tu presencia. Un bosque petrificado rompería en flores si ingresaras a él. Un desierto estéril florecería gloriosamente en tu presencia. Tú eres vida. Pero el cuerpo en sí mismo… bueno, no se puede describir. Pero tendrá rostro humano, voz humana y manos humanas.

Pregunta de una dama de la audiencia: ¿Podrías por favor interpretar las Escrituras: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?»?

Neville: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?» (Mateo 27:46 y Marcos 15:34). Aparece solo en los libros de Mateo y Marcos; no aparece en los otros dos Evangelios. Bueno, está en el Salmo 22 (Salmo 22: 1). En otras palabras, Dios no está fingiendo que Él eres tú. Si Él supiera que es Dios y desempeñara la parte que te corresponde a ti, no podría ser un Salvador. ¡Tenía que vaciarse completamente de Su sabiduría y de Su poder y de todo para volverse tú!

Él no puede fingir; no es un actor interpretando un papel. Él es el único actor pero Él es tan profundamente ese papel que interpreta, que deja de ser un actor que sabe que está representando un papel. Él se convirtió en ti en la forma más literal.

Ese es el lamento. Pero Lucas no usa el Salmo 22. Lucas usa el Salmo 31 pero no está citado el versículo entero. Lucas dice: «En tus manos encomiendo mi espíritu». Tú me has redimido, oh Señor, Dios fiel «(Salmo 31: 5, RSV).

Entonces Él clamó sabiendo que ya había sido redimido pues había tenido la experiencia de la redención, pero la Crucifixión es el primer acto. Tuvo lugar al principio. No aparece al final del drama, como se nos cuenta en la historia. En las Escrituras se nos dice: «Hemos estado unidos con Él en una muerte como la Suya; por lo tanto estaremos unidos a Él en una resurrección como la Suya»(Romanos 6: 5). En otras palabras, observa el cambio de tiempo. Nos hemos unido con Él en una crucifixión como la Suya; estaremos unidos con Él en una resurrección como la Suya.

Por consiguiente la Crucifixión ha terminado. La Resurrección está teniendo lugar. Él advierte a Timoteo sobre aquellos que enseñan que la resurrección ha terminado y es pasado, que ellos están confundiendo a la gente y apartándola de la fe verdadera. Él dice: Anatema para ellos por enseñar la resurrección como si ya hubiera finalizado.

No finalizó, está sucediendo en uno tras otro. Pero la Crucifixión terminó pues ese fue el comienzo del drama, cuando Dios se convirtió literalmente en la Humanidad, no sólo en ti individualmente sino en la Humanidad. Él es crucificado en la Cruz del Hombre y el hombre como individuo es redimido. Ya que una vez fue crucificado con El Uno, ahora es redimido en El Uno. Uno tras otro, él es atraído nuevamente a «el único Cuerpo, el único espíritu, el único señor, el único Dios y Padre de todos» (Efesios 4: 4-6).

Así que ese lamento es un clamor maravilloso y no debería eliminarse de las Escrituras, pero sólo está en Mateo y Marcos. De las siete palabras en la cruz, Mateo y Marcos sólo consideraron uno, y es este. Juan consideró tres, Lucas consideró tres, y Marcos y Mateo consideraron las mismas palabras en la Cruz.

Hablamos de las «siete últimas palabras», «palabras» que no son una sola palabra, sino una oración, un pensamiento. Ellos consideraron un pensamiento que es la oración en la que Dios real y literalmente se hizo hombre hasta el punto en que tuvo que olvidar que era Dios y sufrir de amnesia total, pues si permanecía consciente de que Él era Dios, no podía desempeñar el papel: una entrega completa y total de Sí Mismo.

Como Blake dijo tan bellamente: «a menos que yo muera, tú no puedes vivir; pero si muero resucitaré, y tú conmigo» (De «Jerusalén»).

Él ascenderá, y tú ascenderás como Él. Pero Él tiene que morir como una semilla. Si no cae en la tierra y muere, permanece sola; pero si muere da mucho fruto. Entonces Él en realidad se convirtió en ti, y luego Él asciende en ti y clama en tu cruz porque tú eres la cruz que Él usa.

Debo confesar, no hay una persona en el mundo que pueda decirme real y honestamente, hasta que pase por la resurrección, que sabe que él es el Señor Jesucristo. Por lo tanto, él es totalmente inconsciente de su verdadera identidad y está clamando a un dios fuera de sí mismo. Por lo tanto, él realmente está diciendo: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?» Pues no sabrá que Él es Dios hasta la Resurrección. Y cuando rompa las cadenas de la tumba, sabrá quién es. Hasta entonces, Él también está diciendo, sin usar las mismas palabras: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?»

Cada madre que se despide de un niño en los portales de la muerte se pregunta por qué Dios no respondió a su oración. Le dices adiós a tu madre, a tu padre, a tu hermano, a tu amigo, y te preguntas: ¿Por qué Dios? ¿Por qué? -llamando a otro dios. Por lo tanto ese es el clamor en la Cruz, porque esto (refiriéndose al cuerpo físico) es la Cruz. Y usaré esta Cruz hasta el final y entonces, usando la Cruz, resucitaré de ella.

Y yo cuento la historia. Algunos la creen, otros no la creen, pero continuaré contando la historia hasta que Él decida terminarla por última vez y entonces me vestiré en el Cuerpo Divino.

Pregunta de una dama: cuando dices «bajar», descender, «abajo», ¿qué quieres decir?

Neville: Bueno, son sólo figuras retóricas. Ciertamente no del cielo porque el cielo está dentro de ti, como se nos dice en el capítulo 17 del libro de Lucas: «El Reino de los cielos está dentro de ti» (Lucas 17:21).

En las Escrituras «arriba» y «dentro» son lo mismo y «abajo» y «fuera» son lo mismo. Si señalo hacia allá (indicando) eso es fuera y es, en las Escrituras, «abajo». Él dijo: «Yo soy de arriba», por lo tanto estoy dentro de ti, «Vosotros sois de abajo» (Juan 8:23) por lo tanto están «fuera».

Donde sea que apunte hacia el mundo exterior, está debajo de donde Él se halla. Él está «dentro». Dios está dentro de ti. Su nombre por siempre y para siempre es «YO SOY».

Cuando hablo de «descender» me refiero a descender en conciencia, a niveles cada vez más bajos de conciencia hasta el nivel llamado «muerte» en las Escrituras; pues Dios es infinito en poder y puede vencer incluso a la muerte. Y para convertirse en hombre, el límite de la contracción, Dios asume la tumba para probar el poder infinito que es Dios, ya que no hay límite para su expansión. Él estableció un límite a su contracción, a su opacidad, pero no hay límite a su expansión o translucidez. Entonces cuando alcanzas el límite de contracción, comienzas a expandirte.

Si Dios no pudiera expandirse más allá de lo que Él es, habría fracaso eterno; pero Dios se está expandiendo por siempre y en Su propio plan. Él crea el plan, cumple Su propio plan y se expande. Esa es la alegría de la creación. Dios es un Creador.

Así que no me refiero a «descender» en el sentido de provenir de las estrellas pues todas las estrellas, infinitas como son y a billones de años luz de distancia, todavía están «fuera» y por lo tanto «debajo». «Dios está «dentro».

Pregunta de una dama (inaudible en la grabación pero referida a la «ropa de lino»).

Neville: Las «ropas de lino» son el cuerpo físico en las Escrituras. Él huyó y aún estaba desnudo. Todavía no había sido vestido con el Cuerpo Divino del Señor Jesucristo. Pueden quitarte tu cuerpo y estarás desnudo para el mundo. Debes estar vestido, estar realmente vestido con la «vestimenta nupcial» para entrar al Reino de los Cielos; debes estar vestido con el Cuerpo del Señor Jesucristo. Al final, sólo hay «un cuerpo, un espíritu, un Señor, un Dios y Padre de todos» (Efesios 4: 4-6).

Hoy muchas personas sufren por la Palabra de Dios y les quitarán sus cuerpos físicos, como a muchos de nuestros misioneros que han sido martirizados. Les quitaron sus «ropas de lino» que su madre tejió para ellos, y los dejaron desnudos en cierto modo, porque todavía no estaban vestidos con el Cuerpo de Jesucristo, pero lo estarán. Ellos lo estarán.

Pregunta (inaudible en mi grabación, pero referida a los ángeles, testigos, etc. presentes en el nacimiento del Niño Jesús).

Neville: Todo esto es una bella imaginería. Cuando me elevé desde el cráneo, salí de las «ropas de lino», y cuando salí aparecieron los tres hermanos y había ángeles, venían de lejos. Si lo tomaras literalmente, estaban a cinco mil millas de aquí.

Si tomaras literalmente la historia de la Biblia, sería casi imposible para los pastores haber hecho el trayecto en el corto intervalo entre la aparición del ángel y el descubrimiento del niño, o sea que vinieron «en espíritu», como se dice en el segundo capítulo del libro de Lucas cuando Simeón «vino en el Espíritu al templo» (Lucas 2:27) pues todo tiene lugar en el Templo de Dios. Tú eres el Templo de Dios ya que todas las cosas existen en la imaginación humana. Vinieron «desde lejos» –en términos humanos- pero siempre están en ti de cualquier manera.

Cuando el suceso esté listo para estallar dentro de ti, ellos vendrán y la historia se recreará dentro de ti. Por lo tanto no des crédito a este ni al otro ni al de más allá: toda la historia está dentro de ti.

Pregunta de una dama sobre el arrepentimiento (inaudible en la grabación).

Neville: Querida mía, estás invitada en las Escrituras: La primera palabra que se pone en la boca del Señor Jesucristo en el Evangelio más antiguo, que es el libro de Marcos… En la organización canónica Mateo ocupa el primer lugar pero en el orden cronológico real, Marcos es el más antiguo de los Evangelios.

Entonces, la primera palabra puesta en la boca de Jesús en el libro de Marcos es: «Arrepiéntanse.» El Reino de los Cielos está cerca.

«El tiempo se ha cumplido, el reino de los cielos está cerca. Arrepiéntanse, y crean en el evangelio» (Marcos 1:15).

Bueno, la palabra «arrepentirse» no significa sentir remordimiento, no tiene nada que ver con ello. La palabra es «metanoia» que significa, traducida literalmente, un cambio de actitud radical. Radical. Un cambio radical de la mente, que pone a prueba la capacidad del individuo para entrar en lo opuesto de lo que percibe con sus sentidos.

Ahora hazlo, estás invitada. Las primeras palabras del Señor son para lograr que el individuo use el talento que está en sí mismo, que es su imaginación; por lo tanto usa tu imaginación para provocar un cambio radical de actitud dirigida a los efectos, al mundo en que vives. Y en la medida en que tengas éxito en cambiar esta actitud mental, el mundo cambiará para confirmarlo.

Eso es «arrepentimiento» tal como lo conocen los místicos. No tiene nada que ver con remordimiento o contrición. Él nunca exige la penitencia de nadie. Todo el secreto de Cristo es el perdón. Eso es arrepentimiento. Él conquista por arrepentimiento. Él conquista por el perdón. Ese es el secreto del cristianismo.

Tú ves a algunas personas que no están bien. No los culpas. No los regañas por una situación anterior que ha provocado su enfermedad actual. Simplemente los representas en tu ojo mental como te gustaría que estuvieran. Supón que ese individuo, que es un completo extraño, fuera tu madre: no la criticarías ya que amas a tu madre y harías por ella lo que tal vez no harías por un extraño. Bien, aprende a hacer por el extraño lo que harías por tu madre.

Si mi madre pidiera algo de mí, no sería nada que no encuadrara en la Regla de Oro ¡no lo haría! Vaya, no podría concebir el pedir a su hijo amado que haga algo que la avergonzara o que de alguna manera manchara su nombre. Siempre estaría dentro de la Regla de Oro: «Haz a los demás lo que quieras que te hagan a ti». Entonces ¿es un extraño o tu madre? Hazlo, y en la medida en que estés convencido de la realidad de lo que has hecho en tu imaginación, en ese grado serán cambiados, y el entorno en el que viven será cambiado para ajustarse al cambio en ellos. Hazlo y lo lograrás con tu imaginación y tu fe.

La fe es la apropiación subjetiva de la esperanza objetiva. ¿Qué quiero? ¿Qué espero para mi madre? Bien, permítanme apropiármelo subjetivamente y eso es practicar el «arrepentimiento». Él le dice a todo el vasto mundo «Arrepentíos» pero tienes que creer en la historia, las Buenas Nuevas que son llamadas Evangelio. Cree tú en las buenas nuevas de la salvación pues ha llegado al mundo, «El tiempo se ha cumplido, y el reino de los cielos se ha acercado» (Marcos 1:15).

Así, se ha alcanzado el clímax. Puedes olvidarte de lo que el mundo está hablando. El clímax -la redención- está sobre nosotros. Ya ha sido hecha, Dios ha completado el acto de redención y por lo tanto no hay posibilidad de fracaso para nadie en el mundo, porque Él se convirtió en todos.

Pregunta de una dama: (en su mayor parte inaudible en la grabación) Deseo intensamente hacer lo que sea necesario para que mi hijo supere esto.

Neville: Bien, querida mía, la causalidad es mental. La gente no lo comprende. Él enseña que la causalidad es mental. Escucha sus palabras en el Sermón de la Montaña «Lo has oído decir a los hombres antiguos» -Él te está diciendo lo que nos llegó a través de las eras- «Lo has oído decir a los hombres antiguos: No cometerás adulterio». Has oído eso – «Pero yo os digo» – ahora, esto es algo completamente diferente. Él ahora habla con autoridad, es el Señor que habla: «Pero yo os digo, cualquiera que mira (concupiscentemente) con lujuria a una mujer, ya cometió el adulterio en su corazón con ella» (Mateo 5:27, 28, RSV). Él pone completamente todo en un nivel totalmente diferente. Es mental.

Puedo no tener el coraje de avanzar y realizar el acto que anhelo. Puedo tener muchas razones para no hacerlo. Puedo considerar las consecuencias del acto y refrenar el impulso, pero Él me dice que refrenar el impulso no es suficientemente bueno. Se me dice que no es lo suficientemente bueno si refreno el impulso porque soy un cobarde, o porque tengo miedo de las consecuencias que avergonzarían a mi familia o a mí mismo. Pues bien, aun así no es suficientemente bueno si miro con lujuria a otra.

Por lo tanto todos los hombres han pecado. No hay un hombre en este mundo que pueda decirme que no es culpable de ese acto, pero en el capítulo 11 de Romanos se nos dice: «Dios ha sujetado a todos los hombres a la desobediencia, para tener misericordia de todos». (Romanos 11:32, RSV). Dios es misericordioso. Él ha sujetado a todos los hombres a la desobediencia para poder tener misericordia; por lo tanto nadie gana el Reino. ¡Es Gracia, Gracia, Gracia y aún más Gracia! Nuestra aptitud para el Reino es la consecuencia -y no la condición- de esta elección nuestra.

Yo lo sé, como hombre: he estado casado dos veces, tengo dos hijos (uno de 46 años, una de 28) y sé que como hombre no soy único. Soy culpable de ese acto. Si un hombre se para frente a mí y me dice que no es culpable de eso, ni siquiera discutiría con él. ¿Por qué llamarlo mentiroso? Es un hecho tan obvio que es mentiroso, ¡estúpido! Y por «hombre» me refiero al hombre genéricamente. Quiero decir «la hembra los hizo, y los llamó Hombre» (Génesis 5: 2), como se nos dijo en el capítulo 5 de Génesis, así que me refiero al hombre genéricamente.

«Él ha sujetado a todos los hombres a la desobediencia, para tener misericordia de todos» (Romanos 11:32, RSV).

«Pues Misericordia, Piedad, Paz y Amor
Es Dios, nuestro Padre amado,
Y Misericordia, Piedad, Paz y Amor
Es el hombre, su hijo y su desvelo».
– Wm. Blake, de «La imagen divina»

Pregunta de una dama: Una cosa más, cuando dices que esta es tu última noche, espero que estés planeando regresar a esta ciudad.

Neville: Bueno, querida mía, gracias. Yo digo que es la última noche por este año. Pero tú sabes, nadie sabe cuándo lo llamará el Padre. Yo siento, realmente, que he terminado el trabajo que mi Padre me encomendó. He cumplido la misión. Él lo hizo en mí. No me atribuyo ningún crédito porque Él mismo se dio a mí. Él, que comenzó una buena obra en mí, la ha llevado a su término (Filipenses 1:6, RV) y por lo tanto podría llamarme ahora; el trabajo ha sido completado en mí.

Ahora, si se me necesita aún para contársela a otros que deben oírla de mí antes de partir, estaré aquí hasta que lleguen. No me iré ni un segundo antes ni un segundo después. Pero como dije anoche, no me importaría si fuera ahora.

Cuando tenía una niña pequeña, sin educación, sentía que tenía asuntos pendientes, porque ella quería ir a la universidad. Ahora ella ha obtenido su formación universitaria. Ha ido a una buena universidad, se graduó, tiene un buen trabajo y está bien equipada para la vida. Siento que he dejado a mi esposa en condiciones de hacer frente al mundo del César. Esa era mi única preocupación. Sé que ahora le he dejado un capital suficiente en el mundo del César para vivir agradablemente sin tener que salir a pedir limosna. Eso me ha consolado pues esa era mi única preocupación. Mi hijo se encarga de su propia parte. Mi hija se encarga de su propia parte. Y cuando mi esposa –a quién dejé todo- eventualmente se vaya, he dejado una condición en mi testamento para que no pueda disponerse de ello, excepto para dárselo a mis dos hijos.

Así que me siento satisfecho de estar en condiciones para partir ahora. No estoy diciendo que quiero hacerlo. Disfruto la vida, disfruto cada momento. Pero si esta noche fuera mi momento de partir -y no voy a hacer un esfuerzo consciente para ello- pero si durmiera esta noche y no despertara aquí, sé que voy a despertar en el Cuerpo del Señor Jesucristo porque he terminado mi trabajo. No seré restaurado para continuar el viaje. Despertaré en el Cuerpo Único, con el único Señor, con el único Espíritu. Hasta donde sé, por lo tanto, ¿qué podría preocuparme?

Pero volviendo a tu pregunta, si está en el deseo de mi Padre que yo esté aquí para contarlo una vez más a aquellos que no me están escuchando ahora, aquí estaré. Porque Él me ha usado compulsivamente y, sin embargo, Él y yo somos uno.

Pregunta de una dama (en gran parte inaudible en la grabación) sobre algunas personas que tienen más imaginación que otras.

Neville: Bien, antes que nada, «Dios es Uno.» Podemos no ejercitar nuestra imaginación pero permíteme decirte que si pensamos que uno tiene más imaginación que otro, eso no es posible porque «Dios es Uno» (Deuteronomio 6: 1) indiviso. Pero uno usa mal su imaginación. ¿Quién sabe si alguien esta noche en un calabozo sintiéndose confinado injustamente podría usar esa imaginación para iniciar un conflicto mundial? Si conoces el poder de la imaginación, podría ser una mujer pisando la uva para el vino, la que comienza el conflicto en la mente de los hombres. Si un hombre no usa su propia imaginación, algún otro puede usarla por él. Y si yo confino mi imaginación a mis sentidos y sólo a lo que permite la razón, bueno, nunca la ejercitaría.

La otra noche alguien citó de un libro de un orador muy prominente que también ha escrito muchos libros y todos son libros populares y muy exitosos, y dijo: «La mente crédula es una mente débil que debe fortalecerse». ¡De todo el sinsentido del mundo!

En casi todos los detalles, el mundo que nos rodea es diferente de lo que pensamos. ¿Entonces por qué debería pensarse que somos incrédulos? La vida nos llama a creer, no menos, sino más. La historia más increíble del mundo es la historia cristiana. La historia de Cristo es lo más increíble del mundo. ¡Y puedo decirte, por experiencia, que es la única historia realmente verdadera! Todas las demás son «representadas» y eso será por siempre y para siempre. Está eternamente presente en las profundidades del alma del hombre.

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